El nuevo Plan Movalt del Gobierno deja fuera, de forma incomprensible, a la bicicleta de pedaleo asistido, como ya hizo el Plan Movea.

Las Ebikes, vehículo eléctrico más vendido en España, no son tenidas en cuenta para los objetivos de reducción de emisiones de CO2 ni mejora de calidad del Aire.

De forma incomprensible, una vez más, el Gobierno deja fuera de sus Planes de Movilidad Alternativa (MOVALT), al vehículo que, por excelencia, más puede ayudar a reducir en nuestras ciudades la emisión de gases de efecto invernadero, a mejorar la calidad del aire y además el único que contribuye al incremento de la salud y bienestar de los ciudadanos, la bicicleta de pedaleo asistido.

Mientras otros países como Suecia acaban de anunciar Planes de Subvención de 35MM anuales dirigidos a facilitar a los suecos la compra de bicicletas de pedaleo asistido con un 25% de su coste y el Gobierno de reino Unido ya está planteando medidas similares, el Gobierno en España decide subvencionar sólo motos, cuadriciclos, turismos, furgonetas y camiones.

Por tanto, las ayudas a la bicicleta eléctrica en España, se circunscriben sólo a las que mantiene activas, de forma ejemplar tanto el EVE (Ente Vasco de la Energía) como la AMB (Área Metropolitana de Barcelona).

Desde AMBE, la Asociación Empresarial del sector de la bicicleta, lamentamos profundamente lo incomprensible que resulta esta decisión del Minetad, máxime cuando el mismo Gobierno se comprometió a trabajar en el Desarrollo de un Plan Estratégico Estatal de la Bicicleta para impulsar este vehículo, entre otros motivos, como solución sostenible y saludable para los desplazamientos cotidianos.

12 ciudades de China, incluyendo Beijing, Shanghai y Guangzhou suspenden el lanzamiento de nuevos sistemas de bicicleta compartida.

Este tipo de sistemas de bicicleta compartida está causando graves problemas debido a su masificación, a su forma de dejar las bicicletas aparcadas en cualquier lugar utilizando el espacio público para una actividad empresarial privada y en consecuencia 12 ciudades Chinas han anunciado que suspenderán nuevos lanzamientos de estos sistemas.

Este tipo de sistemas ya está desembarcando en Madrid y se prevé que lo haga también en Barcelona y otras ciudades españolas. Y aunque el impacto inicial pueda ser beneficioso por dar mayor visibilidad al uso de la bicicleta de forma masiva, las experiencias tanto en las ciudades chinas como en otras ciudades europeas como Londres o Manchester revela que a medio plazo generarán problemas de ocupación de la vía pública, conflictos con los viandantes y todo ello agravado por ser bicicletas sin cambios y muy pesadas que provocarán que en las ciudades españolas con mayores desniveles todas las bicicletas aparezcan en la parte más baja de cada ciudad.

Todas estas circunstancias harán que a largo plazo se deteriore la imagen de la bicicleta como solución de movilidad sostenible y saludable en nuestras ciudades, porque no debemos engañarnos, estas bicicletas ocuparán las aceras y zonas peatonales en un país como el nuestro que se distingue por un mayor nivel de desplazamientos a pie respecto al resto de Europa y por supuesto respecto a China.